¿Como ayudar?

¡Te

Necesitamos!

Qué fácil y qué rápido es hacer sonreír a más niñas, niños y adolescentes en el tratamiento contra el cáncer.

Scrollea y conoce las múltiples opciones para hacerlo.

PRÓXIMAMENTE

Galería MarkArte

Admira y compra extraordinarias Obras de Arte creadas por niñas, niños y jóvenes que enfrentan el cáncer con valentía.

Conoce las formas de ayudar

¿Preguntas?

Quiero ser voluntario

Comparte momentos que llenen de vida y esperanza los días de muchos niños y jóvenes con cáncer.

Quiero donar

Nuestras ludotecas operan gracias a tu apoyo. Cada peso que donas tiene un impacto directo en la salud emocional de cientos de niños, niñas y adolescentes con cáncer que atendemos.

Quiero ser tu patrocinador

Tu empresa puede ser parte del cambio. Existen diversas formas de participar y crear un impacto social duradero.

Más

Puedes donar juguetes o materiales, proponer una alianza desde tu escuela o comunidad.

Depósitos o Transferencias

Banamex

Cuenta No.: 7973826

Clabe: 002180057379738262

Sucursal: 573

Código SWIFT: BNMXMXMM

Santander

Sucursal 0412 zona azul

Cuenta E-PYME 92-00165971-0

Clabe: 014180920016597108

Dona lo que no usas

Cada objeto puede tener una nueva historia cuando se entrega con amor. En Fundación Mark recibimos artículos limpios y en buen estado para apoyar a las familias de niñas, niños y adolescentes con cáncer, o bien, para destinarlos a nuestras actividades y programas de bienestar emocional. Tu donativo ayuda a seguir construyendo espacios donde la infancia florece, incluso en medio del tratamiento.

Puedes entregar tus artículos en nuestras oficinas ubicadas en Deutz Hermanos #39, Colonia Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas.

Donativo recurrente a tarjeta de débito o crédito

Autoriza tu cargo recurrente aquí.

Correo: donaciones@fundacionmark.org

Teléfono: 55 5393 0972 / 55 5362 0120 ext. 105

¡Conviértete en un Padrino!

Con un donativo mensual de 250 pesos puedes darle a un niño o una niña la gran oportunidad de recibir formación emocional durante su tratamiento.

Tu donativo es deducible de impuestos. ¡Solicítalo!

Fundación Mark I.A.P. es una Institución de Asistencia Privada sin fines de lucro, autorizada por el SAT para recibir donativos deducibles

FMA060627P23

What our Clients Say

More than 250 five-star reviews on Google

5/5

"We couldn’t have asked for a more supportive and kind team for our children. The doctors take the time to explain everything in detail, and the nurses always greet us with a smile. It truly feels like a second family."

Mother & Manager
5/5

"Our daughter used to be nervous about doctor visits, but now she actually looks forward to them! The clinic’s gentle approach, patience, and child-friendly environment make all the difference."

Father & Software Engineer
5/5

"As parents, we want the very best for our kids, and this clinic delivers that. The medical team combines professional expertise with genuine care, giving us confidence that our children’s health is in the best hands."

Parent & Small Business Owner
5/5

"The clinic is always spotless and thoughtfully designed for kids. From the colorful play area to the warm atmosphere, it helps turn a doctor’s appointment into a positive experience."

Mother of two & Teacher

La historia completa de Mark

Relato de Sonia Zuani, fundadora y presidenta de Fundación Mark I.A.P.

Mark, el segundo de mis tres hijos, fue diagnosticado con leucemia en 2004, cuando tenía seis años. Durante los dos años que estuvo en tratamiento tuvo que dejar de asistir a la escuela por temporadas prolongadas y acudir frecuentemente al hospital, ya fuera para recibir tratamiento o por alguna de sus secuelas. Estar lejos de su casa y de sus hermanos era una de las cosas que más le dolían.

Mark era un niño muy inteligente, alegre y activo. Como cualquier niño, encontraba cualquier oportunidad para jugar. Sin embargo, el primer hospital donde fue atendido no contaba con espacios en los que las niñas y los niños pudieran jugar o convivir. Su entorno se limitaba a las camas y los pasillos, sin televisión ni juguetes que hicieran más llevadera su estancia.

Después de un año, tras una recaída, tuvimos la oportunidad de atenderlo en otro hospital, donde Mark podía llevar su maleta llena de rompecabezas, pinturas, juegos de mesa, películas y videojuegos. Él hacía partícipes del juego a enfermeras y doctoras, contaba chistes y adivinanzas y, con su alegría, se ganó el cariño de quienes lo rodeaban.

Más adelante viajamos a Estados Unidos en busca de un medicamento experimental que pudiera llevarlo a remisión. Ahí descubrimos un modelo de atención distinto: hospitales en los que la salud emocional, el juego y la recreación recibían tanta importancia como la atención médica. Durante los meses que estuvimos ahí, Mark convivió con el arte, los espacios de juego y el acompañamiento de voluntarios, algo que hasta entonces no habíamos visto en México.

Un día, mientras regresábamos del hospital, Mark me dijo:

  • ¿Sabes qué, mamá? Cuando sea grande voy a tener una fundación y voy a ayudar a niños como yo.
  • ¡Wow, Mark! Yo te voy a ayudar. ¿Y cómo quieres que se llame tu fundación?
  • Mark, como yo.

Días después, Mark compartió ese mismo sueño con una persona que nos estaba ayudando a conseguir apoyos para su trasplante de médula en Estados Unidos. Le dijo que, cuando fuera grande, quería tener una fundación para ayudar a niños como él.

Un día antes de que Mark partiera, esta persona fue a visitarlo al hospital y le prometió que lo ayudaría a hacer realidad su fundación. Entonces le hizo tres preguntas:

  • ¿Cómo quieres que se llame?
  • Mark, como yo.
  • ¿A quién quieres ayudar?
  • A niños como yo.
  • ¿Y cómo los quieres ayudar?
  • Con diversión.

Con apenas ocho años, Mark nos dio el nombre, la causa y la esencia de esta Fundación.
El 22 de febrero de 2006, el mismo día en que Mark partió, quedó constituida Fundación Mark I.A.P. Desde entonces, cada aniversario de la Fundación también honra su vida, su alegría y el sueño que nos confió.

Hoy, su promesa continúa viva en cada ludoteca, en cada juego, en cada obra de arte y en cada niña, niño y adolescente que encuentra un espacio para sonreír, expresarse y sentirse acompañado durante su tratamiento.