Fundación Mark

Nuestra causa social

El bienestar emocional también forma parte de una atención integral

Fundación Mark acompaña a niñas, niños y adolescentes con cáncer durante su tratamiento, fortaleciendo su salud emocional y su bienestar integral.
Creamos espacios seguros donde pueden jugar, expresarse, aprender, convivir y continuar desarrollándose, aún durante los momentos más difíciles de su tratamiento. Porque atender el cáncer también implica acompañar todo aquello que sucede más allá del cuerpo.

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El cáncer infantil transforma mucho más que la salud física

En México se estiman entre 5,000 y 6,000 casos nuevos de cáncer infantil cada año. Además, es la principal causa de muerte por enfermedad entre niñas y niños de 5 a 14 años, de acuerdo con la Secretaría de Salud. Fuente oficial

Pero detrás de cada cifra existe una niña, un niño o un adolescente cuya vida cotidiana también cambia.

El tratamiento puede transformar sus rutinas, interrumpir temporalmente la escuela, limitar la convivencia con sus amistades y mantenerlos durante largos periodos lejos de casa. Las consultas, hospitalizaciones y procedimientos médicos comienzan a ocupar una parte importante de sus días.

En medio de estos cambios, la infancia y la adolescencia continúan. También permanecen la necesidad de jugar, aprender, crear, relacionarse, tomar decisiones y expresar lo que sienten.

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Acompañar también es cuidar

La atención integral del cáncer infantil necesita reconocer tanto las necesidades físicas como las emocionales, cognitivas y sociales de cada paciente.

La Organización Mundial de la Salud señala que el tratamiento debe considerar el desarrollo físico y cognitivo de cada niña o niño, y reconoce la atención psicosocial como parte de los servicios necesarios para el abordaje del cáncer infantil. Fuente oficial

Por eso, el bienestar emocional no es un lujo, una distracción ni un elemento secundario. Es una parte importante de la manera en que una niña, niño o adolescente atraviesa su tratamiento y continúa relacionándose consigo mismo, con su familia y con el mundo que lo rodea.

Pero detrás de cada cifra existe una niña, un niño o un adolescente cuya vida cotidiana también cambia.

El tratamiento puede transformar sus rutinas, interrumpir temporalmente la escuela, limitar la convivencia con sus amistades y mantenerlos durante largos periodos lejos de casa. Las consultas, hospitalizaciones y procedimientos médicos comienzan a ocupar una parte importante de sus días.

En medio de estos cambios, la infancia y la adolescencia continúan. También permanecen la necesidad de jugar, aprender, crear, relacionarse, tomar decisiones y expresar lo que sienten.

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Nuestra misión

En Fundación Mark creamos espacios y experiencias que acompañan a niñas, niños y adolescentes con cáncer dentro y fuera del hospital.

Lo hacemos a través de:

  • Ludotecas hospitalarias. 
  • Talleres de educación para la salud. 
  • Actividades de arte y expresión. 
  • Programas de habilidades para la vida. 
  • Juego libre y juego dirigido. 
  • Experiencias educativas, culturales y recreativas. 
  • Actividades de convivencia y socialización. 
  • Eventos de integración. 
  • Experiencias fuera del hospital. 

Cada actividad se adapta a la edad, condición física, capacidades sensoriales y motrices, ritmo de aprendizaje y estado emocional de sus participantes.

Nuestro objetivo no es ignorar el diagnóstico ni pedirles que estén felices todo el tiempo. Buscamos ofrecer oportunidades para que puedan expresarse con libertad, desarrollar habilidades, tomar decisiones, construir relaciones positivas y seguir viviendo experiencias propias de su edad.

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Lo que buscamos transformar

A través de nuestras ludotecas, talleres y actividades contribuimos a reducir el estrés y la ansiedad asociados con la enfermedad y la hospitalización.

Las evaluaciones realizadas como parte de nuestra planeación pedagógica nos han permitido observar resultados como:

  • Disminución del estrés y la ansiedad. 
  • Fortalecimiento de la autoestima. 
  • Mayor capacidad para identificar y expresar emociones. 
  • Desarrollo de herramientas de autorregulación. 
  • Mayor disposición para participar y colaborar durante el proceso hospitalario. 
  • Fortalecimiento de las habilidades sociales y de convivencia. 
  • Creación de relaciones positivas entre pacientes y familias que comparten experiencias similares. 

Estos resultados orientan nuestro trabajo y nos permiten diseñar actividades con objetivos definidos, dar seguimiento a cada programa y continuar fortaleciendo nuestro modelo de intervención.

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Después del diagnóstico, la infancia continúa

Una niña, un niño o un adolescente con cáncer sigue teniendo ideas, intereses, emociones, habilidades y sueños.

Por eso trabajamos para que el hospital también pueda convertirse en un espacio donde encuentre oportunidades para jugar, aprender, crear, convivir y seguir descubriendo quién es. Nuestra causa es hacer espacio para la infancia en medio del tratamiento.

Porque el cáncer puede ocupar muchas horas de su día, pero no debe ocupar todo lo que una niña, niño o adolescente es.

La historia completa de Mark

Relato de Sonia Zuani, fundadora y presidenta de Fundación Mark I.A.P.

Mark, el segundo de mis tres hijos, fue diagnosticado con leucemia en 2004, cuando tenía seis años. Durante los dos años que estuvo en tratamiento tuvo que dejar de asistir a la escuela por temporadas prolongadas y acudir frecuentemente al hospital, ya fuera para recibir tratamiento o por alguna de sus secuelas. Estar lejos de su casa y de sus hermanos era una de las cosas que más le dolían.

Mark era un niño muy inteligente, alegre y activo. Como cualquier niño, encontraba cualquier oportunidad para jugar. Sin embargo, el primer hospital donde fue atendido no contaba con espacios en los que las niñas y los niños pudieran jugar o convivir. Su entorno se limitaba a las camas y los pasillos, sin televisión ni juguetes que hicieran más llevadera su estancia.

Después de un año, tras una recaída, tuvimos la oportunidad de atenderlo en otro hospital, donde Mark podía llevar su maleta llena de rompecabezas, pinturas, juegos de mesa, películas y videojuegos. Él hacía partícipes del juego a enfermeras y doctoras, contaba chistes y adivinanzas y, con su alegría, se ganó el cariño de quienes lo rodeaban.

Más adelante viajamos a Estados Unidos en busca de un medicamento experimental que pudiera llevarlo a remisión. Ahí descubrimos un modelo de atención distinto: hospitales en los que la salud emocional, el juego y la recreación recibían tanta importancia como la atención médica. Durante los meses que estuvimos ahí, Mark convivió con el arte, los espacios de juego y el acompañamiento de voluntarios, algo que hasta entonces no habíamos visto en México.

Un día, mientras regresábamos del hospital, Mark me dijo:

  • ¿Sabes qué, mamá? Cuando sea grande voy a tener una fundación y voy a ayudar a niños como yo.
  • ¡Wow, Mark! Yo te voy a ayudar. ¿Y cómo quieres que se llame tu fundación?
  • Mark, como yo.

Días después, Mark compartió ese mismo sueño con una persona que nos estaba ayudando a conseguir apoyos para su trasplante de médula en Estados Unidos. Le dijo que, cuando fuera grande, quería tener una fundación para ayudar a niños como él.

Un día antes de que Mark partiera, esta persona fue a visitarlo al hospital y le prometió que lo ayudaría a hacer realidad su fundación. Entonces le hizo tres preguntas:

  • ¿Cómo quieres que se llame?
  • Mark, como yo.
  • ¿A quién quieres ayudar?
  • A niños como yo.
  • ¿Y cómo los quieres ayudar?
  • Con diversión.

Con apenas ocho años, Mark nos dio el nombre, la causa y la esencia de esta Fundación.
El 22 de febrero de 2006, el mismo día en que Mark partió, quedó constituida Fundación Mark I.A.P. Desde entonces, cada aniversario de la Fundación también honra su vida, su alegría y el sueño que nos confió.

Hoy, su promesa continúa viva en cada ludoteca, en cada juego, en cada obra de arte y en cada niña, niño y adolescente que encuentra un espacio para sonreír, expresarse y sentirse acompañado durante su tratamiento.